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La educación y sus retos ante la pandemia en 2020

Antes de la pandemia, se estimaba que para 2030, más de la mitad de los niños y jóvenes del mundo no tendrían las habilidades o calificaciones necesarias. Ahora, los sistemas educativos deben reinventar el aprendizaje y equipar a los estudiantes con habilidades cognitivas, creativas, sociales, emocionales y físicas necesarias para navegar en el futuro. Colaboración de Javier Murillo para Forbes México.

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2020, un año perdido para la educación

Termina prácticamente un año perdido para la educación en el mundo para algunos estudiantes de determinada región del planeta este tema es más grave que en otro, sobre todo aquellos integran lo que se le ha llamado el grupo de las economías emergentes. Debido a las pérdidas de aprendizaje relacionadas con la pandemia, se estima que los estudiantes que actualmente asisten a la escuela enfrentarán una reducción de $10 billones en sus ingresos de por vida. Tremendo, ¿cierto?

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Antes de la pandemia, se estimaba que para 2030, más de la mitad de los niños y jóvenes del mundo no tendrían las habilidades o calificaciones necesarias para participar en la fuerza laboral global emergente; Ahora por el Covid-19, el escenario es deprimente. Lo cierto  es que obligados a repensar cómo funciona y funcionará la educación a raíz de la pandemia, los sistemas educativos tienen la oportunidad de reinventar el aprendizaje y equipar a los estudiantes con las habilidades cognitivas, creativas, sociales, emocionales y físicas necesarias para navegar en el futuro. Insisto, el enfoque dependerá de cada una de las regiones con sus potenciales económicos.

Dentro de un estudio publicado recientemente en el World Economic Forum, las industrias y operaciones globales se han visto conmocionadas por la escala y el ritmo del cambio en los últimos meses, y los sistemas educativos se encuentran entre los más afectados. Un número récord de niños y jóvenes se han visto afectados por el cierre de escuelas debido al Covid-19 y es posible que muchos nunca regresen a la educación.

Somos testigos querido lector de cómo los educadores y los padres se esfuerzan y adoptan nuevos entornos y herramientas de aprendizaje; y hemos visto el poder de los enfoques divertidos y atractivos para estimular el mismo, así como el desarrollo de habilidades. En el caso de las zonas más marginadas no solo de México, claro está uno de los grandes desafíos es hacer que la educación a distancia verdaderamente llegue a esos lugares con los instrumentos requeridos y evitar escenas como cuando cuatro niños rodean la mínima pantalla de un celular para escuchar y ver las clases de cuarto año de primaria.

Ahora bien, no podemos dejar de lado otra pista de lo que generará esta crisis de aprendizaje, toda vez que empeorará las perspectivas laborales futuras. ¿Qué alternativa tendrá entonces? Aún es incierto.

En la actualidad, aproximadamente una quinta parte de los jóvenes en todo el mundo, o 267 millones, ya se han visto afectados por el desempleo. En el futuro, también se espera que ganen menos. Debido a las pérdidas de aprendizaje relacionadas con la pandemia, se estima que los estudiantes que actualmente asisten a la escuela enfrentarán una reducción de $10 billones en los ingresos de por vida, equivalente al doble del gasto público anual mundial en educación primaria y secundaria. Con 1,300 millones de personas que ingresan a la edad adulta en la próxima década, es fundamental que los enfoques obsoletos de la educación no sirvan como una barrera más para los trabajadores y líderes del mañana.

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Si bien las habilidades académicas tradicionales son importantes, también hemos visto el papel que tienen las experiencias lúdicas, creativas y atractivas para ayudar a los niños a afrontar situaciones impredecibles y que cambian rápidamente. La creatividad y la capacidad de un niño para ser resistente a pesar de los desafíos impredecibles de la vida estarán entre las habilidades más solicitadas que los estudiantes de hoy necesitan en un mundo que cambia rápidamente.

Las investigaciones nos dicen que las habilidades cognitivas, creativas, sociales, emocionales y físicas, cuando se integran con las habilidades académicas tradicionales, ayudan a desarrollar estudiantes que pueden navegar mejor en este mundo complejo. Lo tengo claro, de esto poco se habla en México, aún tenemos mucho que aprender de los países desarrollados.

Los sistemas educativos de todo el mundo se están recalibrando con urgencia, al darse cuenta de que están peligrosamente obsoletos. Muchos están aprovechando la oportunidad de modernizar sus sistemas para el siglo XXI, reinventando el aprendizaje para equipar a los niños con las habilidades que necesitan para ser aprendices productivos y de por vida. Incluso antes de la pandemia, había un interés creciente por ir más allá de la intención y pasar a la acción, de los proyectos piloto a la escala y de los ejemplos aislados a la reforma sistémica. Pero llegó la epidemia y nos obliga a adelantar lo que pensábamos hacer en 3 o 4 años.

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Un pequeño número de naciones pioneras ya están a la vanguardia en los esfuerzos por mejorar las habilidades creativas de sus alumnos y hacerlo a escala. A principios de este año, la Fundación LEGO publicó un informe, Creación de sistemas: ¿cómo se pueden reformar los sistemas educativos para mejorar las habilidades creativas de los alumnos? Los responsables del estudio entrevistaron a responsables políticos de Australia , Japón , Tailandia , Escocia y Gales sobre sus esfuerzos de reforma nacional y regional.

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El informe destaca los esfuerzos inspiradores para reformar los planes de estudio y los enfoques de evaluación y enseñanza. También ilustra una programación innovadora con un compromiso creativo a una escala sin precedentes; cambios positivos en la práctica de la enseñanza y el aprendizaje y mayores niveles de logro; y evidencia de una mayor participación, confianza y colaboración de los alumnos. Resultados esperanzadores sin duda.

Las decisiones en las próximas semanas y meses podrían resultar fundamentales para permitir u obstaculizar a una generación de jóvenes, desde asegurar un empleo significativo hasta tener las habilidades y los conocimientos que necesitarán para resolver los muchos desafíos futuros que enfrentará nuestro mundo. Dado que es probable que millones de niños permanezcan sin un aula física estable en el futuro previsible, nos enfrentamos a la amenaza muy real de que los planes de estudio virtuales se centrarán únicamente en la alfabetización y la aritmética en lugar de actividades prácticas y atractivas que ayuden a fomentar una amplia gama de habilidades esenciales.

El reto señoras y señores consiste en evitar que se agraven las desigualdades existentes y por más desafiante que sea la pandemia para  el sector educativo, puede transformarse en un evento decisivo y de oportunidad para construir sistemas educativos más equitativos y resilientes del futuro. Nos estamos tardando.



Javier Murillo es socio fundador y presidente del Consejo de Metrics.
2020, un año perdido para la educación, es un artículo publicado en Forbes México, el 08 de diciembre de 2020.